lunes, 31 de agosto de 2020

Pueblo Libre



Hoy la “Villa de los Libertadores” cumple su 198° Aniversario de creación política. (26/8/2020)

Pueblo Libre es un distrito con un rico pasado histórico que se remonta incluso al periodo prehispánico, como un importante centro de poder económico y político por las actividades agropecuarias que se desarrollaron en su rico territorio; y por el significativo papel que cumplió durante el proceso de nuestra independencia como la “Magdalena Vieja”. Además le tengo mucho cariño porque en el nacieron o residen muy buenos amigos de toda la vida y porque mi papá trabajó en su Municipalidad bajo el liderazgo del recientemente fallecido señor Luis Rosselló. 

Acompaño una foto de los primeros años de 1900, la antigua bodega Queirolo fundada en 1880 en el cruce de las actuales avenidas general Manuel Vivanco y San Martin, un rincón característico del distrito, apreciándose el “tranvía de sangre” (de tracción animal) que circulaba por Manuel Vivanco hasta la avenida de La Magdalena, actual avenida Brasil, hacia el centro de Lima; y el canal que recorre todo San Martin por el frente de la histórica iglesia de Santa María Magdalena, joya arquitectónica inicialmente construida en 1557.

Fuente: Una Lima que no se va.


viernes, 31 de julio de 2020

La Cripta de los Héroes


Uno de los lugares emblemáticos de la ciudad de Lima, ubicado en la zona denominada “Barrios Altos” es, sin lugar a dudas, el Cementerio Presbítero Maestro, antes denominado “Cementerio General de Lima”, en la cuadra 17 del jirón Ancash. Fue construido entre 1807 y 1808 por el arquitecto, escultor y pintor de origen vasco, Matías Maestro (1766–1835), e inaugurado el 31 de mayo de 1808 durante el gobierno del virrey José Fernando de Abascal. En aquellos días se le llamaba “el panteón de Lima” y fue el primer cementerio de carácter civil en América.

El mencionado camposanto alberga a una de las joyas de la arquitectura republicana: la Cripta de los Héroes. Corría el año de 1906 cuando el Congreso de la República, durante el gobierno del presidente José Pardo y Barreda, dispuso la suma de ocho mil libras para edificar una cripta — tal como rezaba en uno de los artículos del decreto Ley N°398 — en homenaje a los héroes caídos de la “última guerra exterior” (frase que hace alusión a los combatientes muertos en la Guerra del Pacífico). Posteriormente fueron trasladados allí héroes sobrevivientes de dicha guerra. La cripta fue construida bajo las órdenes de los arquitectos Émile Robert y Antonin Mercié, y fue inaugurada en 1908. El edificio Art Nouveau, posee un estilo ecléctico de evidentes reminiscencias neoclásicas y en la parte superior luce una cúpula de grandes dimensiones.

El monumento está rodeado por columnas y ornamentos en las partes superior, inferior y lateral y posee revestimientos interiores en mármol blanco con vetas grises y negras, además de vitrales en las partes superior delantera y posterior y diversos elementos estéticos que en conjunto le dan un aspecto monumental e imponente, propio del estilo neoclásico reinterpretado por los europeos en el siglo XIX, y que llegó al Perú traído por arquitectos, ingenieros y artistas franceses durante el periodo republicano y que contrasta con los estilos de esa época: el neogótico y el neobarroco, recurrentes en los mausoleos y tumbas del Presbítero Maestro.

Dentro de la cripta se aprecian tres niveles (dos de los cuales son subterráneos): el primero, conformado por una sala de ingreso tipo mezannine circular en el primer nivel, en el que se encuentran los sarcófagos de Miguel Grau Seminario y Francisco Bolognesi Cervantes. Este ambiente está revestido en mármol blanco con vetas grises. En los vanos de ingreso y en algunas paredes del edificio se observan placas de mármol con los nombres de hombres, mujeres y niños que participaron y/o prestaron apoyo durante la guerra.

Una escalera lateral conduce al primer nivel subterráneo en el que se encuentra una serie de 234 nichos con los restos de héroes de las diversas campañas y batallas de la Guerra del Pacífico. En la parte central están los restos de Andrés Avelino Cáceres Dorregaray y alrededor se aprecian cinco osarios con restos de soldados caídos en combate en las batallas de Tarapacá y Angamos; Tacna y Arica; San Juan, Chorrillos y Miraflores; Huamachuco y San Pablo. El piso y los nichos son de mármol blanco y vetas grises.

En un segundo nivel subterráneo se ubican 29 sarcófagos, 16 placas y 40 nichos de mármol blanco que contrasta con el mármol negro del piso y paredes, donde yacen Alfonso Ugarte y otros héroes que ofrendaron su vida entre 1879 y 1884. Al ingreso de este nivel hay un sarcófago con los restos del héroe del Cenepa, mayor EP Luis Alberto García Rojas muerto en 1995 como capitán de artillería, y que es considerado el último héroe que ha tenido el Perú, declarado como tal en 2006 por la Ley 28682 y trasladado a la cripta en enero de 2017.

Desde junio de 1999 el cementerio recibió la denominación de “Museo Cementerio Presbítero Maestro” por acuerdo de directorio de la Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana, el Consejo Nacional de Museos (ICOM-PERU) y el entonces Instituto Nacional de Cultura, a fin de valorar, proteger y difundir el patrimonio artístico, arquitectónico e histórico de carácter funerario. Desde entonces la Beneficencia Pública de Lima viene organizando visitas guiadas tanto diurnas como nocturnas en las que se puede conocer y apreciar, además del recorrido por los cuarteles y mausoleos, la Cripta de los Héroes.

No obstante, su valor arquitectónico, la Cripta de los Héroes no solo debe valorarse por ese aspecto sino también por lo que representa históricamente, y es un merecido reconocimiento al valor, entrega y amor por la Patria de héroes y patriotas que lucharon por defender el territorio del Perú.

Fuente: Rosa María Vargas Romero Historiadora/ Crítica de Arte


jueves, 25 de junio de 2020

Miraflores


En la historia, se remonta Miraflores a los antiguos peruanos entre pescadores y recolectores de la zona hasta convertirse en un pueblo gozando de las bondades del mar. Lugar de inmigrantes y ahora más por el turismo, entre las avenidas, callecitas, parques y casonas. Más tarde, Ciudad Heroica, llamada así porque aquí se derramó la sangre peruana de todas las edades frente a un invasor bárbaro y mejor preparado. El Parque Reducto habla que allí se llevó una lucha cruenta y que el vencedor fue el heroísmo y el amor a la Patria. 

¿Y si hablamos del amor? Quince años cuando llegué al nuevo barrio y encontré las diferentes emociones, las féminas de la edad que no se quedan simplemente en la belleza sino en la interminable curiosidad de quién es el que acaba de llegar. Y uno pues, con más imaginación, más travesura que experiencia, cae definitivamente en el qué hablar de ellas y de la interrogante de tus nuevos amigos. Ya Miraflores vivía los años 70 con rapidez, novedad y nuevas emociones. 

La música de los nuevos grupos, "La Av. Larco", "We All Togheter", "Traffic Sound", las fiestas, luces y la Discoteca recién inaugurada (La Miel) nos llevaba a querer saber qué podía haber dentro cuando nos creíamos saberlo todo. Imagino que antaño que la juventud miraflorina, entre la formalidad y elegancia también supieron decir bellas palabras y robar besos más de una vez. Y uno se identifica si es apasionado, algo romántico y admirador de la belleza. Aunque en épocas diferentes el amor de un adolescente y los años que pasa en su juventud no pueden olvidarse de la primera vez que se enamoró y que lo hicieron madurar. 

Y la “patota” no puede olvidarse. Partida de imberbes, futbolistas pendencieros y los adoptados de otros barrios que se identificaban también con el Miraflores alegre, pujante protestando en más de una ocasión  contra lo establecido. 

Recuerdo en aquellos días cuando la Dictadura tomó los diarios de la Nación. Ya nosotros, jóvenes ardidos, con poca noción de política pero inflamados por la deshonra, salimos a protestar. Todos de diferentes lugares pero en un mismo sentir. San Antonio, Ugarriza, Pardo, Marsano congregados todos en la Av. Larco desde el Malecón hasta la Tiendecita Blanca. Y en medio de la protesta, las bombas lacrimógenas que devolvíamos a la policía indiferente nos hacían llorar los ojos. No me había percatado que en medio de todo, vi a mi vecino, seis años mayor que yo pues yo tenía 17, flameando una bandera peruana en la parte de atrás de un jeep improvisado en plena Avenida. 

Sorprendidos y jadeando, entre piedras y vidrios rotos, muchos no caímos presos pero sí la juventud miraflorina se hizo presente. Identificarme con Miraflores, por estas anécdotas, quedan todavía muchas en el tintero. Sólo viví 10 años y meses, pero pareciera mucho más por la intensidad que me impuse o por la magia que atrae este lugar. 

Es cultura, arte que florece, romanticismo y también pobreza en medio de tantos colores distintos. Sin embargo, formaron parte de mí y forma parte hoy porque crecí con él, lloré con él y no le he olvidado nunca. 

Roque Puell López Lavalle

miércoles, 27 de mayo de 2020

Pedro Pablo "Perico" León


Hugo Sotil, "Perico" León y Teófolo Cubillas

Era, un elegido. Uno de esos extraños hombres que nacen una vez cada 50 años y que se dejan llevar a donde sus pasos los guíen. En esa docilidad radica su fantasía: Como son buenos, no importa si son obreros o gerentes. Si son dueños o invitados. Si mandan o gobiernan, que es lo que hacen los futbolistas inmortales como él.

Esos pies con los que jugaba al fútbol llevaron a Pedro Pablo "Perico" León  (1943 - 2020)  primero a los Interbarrios, donde conoció Carlos Enciso Pérez Palma, un periodista notable de la vieja guardia que se tomó con él esa foto de niño que se ha vuelto viral. "Tenía potencia, olfato, gol, todo tenía", dice.Luego al Alianza Lima, donde ganó todo lo que un hincha puede soñar --tres títulos y dos veces goleador--, y luego a la Selección peruana, para fundar una época post- Bombonera 1969 y ver el mundo desde el mismo peldaño en lo que miraba Pelé.  Esos pies --con los que hizo 179 goles en 411 partidos  de carrera-- lo llevaron , luego del retiro, a Estados Unidos. A volver a empezar.

Ahí lo conoció Coco Mártin, fotógrafo peruano radicado en Nueva York, quien captó su mirada en esta imagen; los ojos que nunca envejecen . La fotografía se tomó en Octubre del 2018, durante la procesión del Señor de los Milagros en Paterson, New Jersey, en una parada especial del Cristo para "Perico". "Siempre se ve en el pueblo la fe y la devoción que despierta el Cristo Morado. 


2018, Paterson
Duró unos minutos el tumulto alredeor de "Perico", con personas acercándose a él, procurando que les conceda una foto. Es en este momento de espera, cuando el Cristo empíeza a quedar frente a él, en que su mirada de niño asoma y no puedo más  que intentar retratarlo. Muchos dicen que la mirada es algo que no cambia con los años y pasado los 70 en su caso, la percibí como una mirada inocente, casi como olvidando quién fue, qué hizo o cuán ídolo de varias generaciones llegó a ser". La imagen en blanco y negro de 35 mm tomada por Martín con su cámara de rollo forma parte ya del altar que con justicia tiene Pedro Pablo León en nuestro arco del triunfo. Porque "Perico" perdió la memoria, pero nadie va a olvidarlo y menos, el día de su muerte, acaecida el 9 de Mayo de este año, en Estados Unidos.

Miguel Villegas Morillo 
Fuente: Wikipedia y "Somos".
Foto: Coco Mártin



miércoles, 29 de abril de 2020

El Reloj de Pedro Ruiz Gallo

Monumental obra del inventor e ingeniero peruano Pedro Ruiz Gallo fue el Reloj de la Exposición, cuya construcción le tomo cuatro años y tuvo un costo de mas de 31 mil soles de plata de 9/10 financiado en parte por el Estado y casi con 10 mil soles por el mismo Ruiz Gallo. Fue inaugurado el 6 de diciembre de 1870 a las 12 de la noche y luego se convirtió en una de las principales atracciones de la Exposición de Lima de 1872.

La descripción que hace de esta maravilla de la ingeniería el historiador Jorge Basadre nos dice mucho de la calidad de esta obra: “El reloj estaba constituido por cinco cuerpos. El primero, que era el central, comunicaba el movimiento a todos los demás y daba las horas. El segundo marcaba los cuartos de hora, las medias horas, los minutos y segundos. El tercero señalaba los días, los meses, las cuatro estaciones, los años, los siglos, las fases de la luna y el curso del sol. En el cuarto cuerpo, mediante un engranaje que ponía en movimiento a doce cilindros de cinco metros de largo por dos de ancho, se presentaba —cumplida cada hora del día— un cuadro de la historia del Perú. 

Finalmente, el quinto cuerpo movía un mecanismo para reproducir dos escenas fundamentales: la primera, a las cinco de la mañana, en que se izaba el pabellón nacional; la segunda, a las cinco de la tarde, en que era arriado. En ambas, dos centinelas en miniatura ponían las armas al hombro, mientras un engranaje de campanas dejaba escuchar, con gran sonoridad, el Himno Nacional.

El frontis del reloj medía once metros de altura por dieciséis de ancho, con un espesor de cinco metros. La obra descansaba sobre doce columnas de madera tallada acompañadas por igual número de soportes de hierro y de madera, que hacían de ella un edificio muy sólido.

En los diferentes mecanismos que tenía el reloj, se contaban 5,198 piezas y en el frontis y en los aparatos anexos a las máquinas había 5,578. La construcción duró cerca de seis años y en ella se gastaron 31,334 soles; Ruiz Gallo recibió del Estado solamente la suma de 21,000.
Una balanza reemplaza al péndulo de que hasta hoy se hace uso en la relojería. Dicha balanza, con un registro para regular el movimiento y una compensación para evitar el efecto de los cambios de temperatura, tenía la ventaja de no ocupar el espacio que necesitaría la amplitud de la oscilación de un péndulo. La balanza en vez del péndulo fue invención exclusiva de Ruiz Gallo.
Pero lo más sorprendente en el reloj era el funcionamiento del tambor de la quinta máquina. Cuando marcaba en la esfera horaria las cinco de la tarde, veíase arriar, (como ya se ha indicado), en la parte superior del reloj, el pabellón nacional e inmediatamente presentábanse dos centinelas que hacían con sus armas los honores de ordenanza, al mismo tiempo que el órgano —que era uno de sus mejores ornamentos— dejaba oír el Himno peruano. Al terminar la segunda estrofa, se arriaba automáticamente la enseña, desaparecían los centinelas y el aparato quedaba preparado para repetir sus funciones al día siguiente.
Atrayentes eran también los doce cuadros históricos pintados por el autor para evocar hechos saltantes de la historia patria. Hallaba en ellos el pueblo —en cada hora— la presentación de una escena memorable. El primer cuadro evocaba la fundación del imperio de los Incas. Veíase a Manco Cápac y Mama Ocllo en el cerro de Huanacaure. A la derecha se contemplaba el lago Titicaca de donde vino Manco. A la izquierda se divisaban las montañas y la llanura inculta en que se fundó el Cuzco. En la parte inferior estaban los secuaces y prosélitos del Inca y su ayllu, en el acto de presentarlo como hijo del Sol a la crédula multitud. El segundo cuadro simboliza la grandeza del imperio incaico: Huayna Cápac y el templo del Sol. El tercero evocaba la llegada de los españoles y la expedición hasta Cajamarca. En el cuarto cuadro se podía ver la prisión del Inca Atahualpa y las fuerzas de Pizarro acometiendo a los indios en la plaza de Cajamarca. El quinto cuadro se refería al sitio del Cuzco y a los esfuerzos de Cahuide para defender la fortaleza de Sacsahuamán. Los cuadros 6, 7, 8, 9, 10 y 11 representaban el sacrificio de Túpac Amaru en la plaza del Cuzco, la captura de la Esmeralda, la jura de la Independencia del Perú en Lima el 28 de julio de 1821 y las jornadas de Junín, Ayacucho y del 2 de mayo de 1866 en el Callao. El duodécimo y último cuadro estaba dedicado a la administración de Balta. Aparecía allí el Presidente teniendo ante sí el mapa del Perú para decretar obras públicas y mejoras en todos los departamentos. Había en la misma escena varias alusiones a las artes, las industrias, los caminos y la navegación. Todos estos doce cuadros verificaban una revolución completa durante las veinticuatro horas del día.
Un periódico limeño de la época decía lo siguiente: “Para llevar el señor Ruiz a cabo esa obra necesitaba ser mucho más que un relojero. De lo que menos hay en esa maravilla es de reloj. Allí el hombre ha debido ser astrónomo; músico, constructor de instrumentos musicales, pintor de historia, automatista. No se puede formar una idea sin estar delante de esa inimitable creación del genio de un solo hombre”.
Cerca de diez años permaneció el reloj a la vista del público en la Exposición, entonces el lugar más concurrido de Lima." (Basadre, Jorge. 1968-70. Historia de la República del Perú. 6ta. Ed. Lima: Editorial Universitaria.)

Laguna en el Parque de la Exposición, Al extremo del lado derecho se puede ver el Reloj de Pedro Ruiz Gallo
 

En lo alto de todo el reloj había un asta de bandera y la estructura estaba pintada de color marfil y sus partes más saltantes estaban doradas a fuego. Debe consignarse que todos los cuadros también habían sido pintados por el mismo Ruiz Gallo.
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Fuentes:
- Ernesto Ascher, Historia del pasado y observaciones del presente
- Blog Política, Economía, Historia de César Vásquez Bazán, El Reloj de Pedro Ruiz Gallo    en la exposición de Lima (http://cavb.blogspot.com/2011/09/el-reloj-de-pedro-ruiz-gallo-en    el.html)
- Obras Públicas, Parque de la Exposición, 1869-1892 - AHML, Biblioteca Municipal de Lima.