El nombre del Perú no significa, pues, ni río, ni valle, ni orón o troje y mucho menos es derivación de Ophir. No es palabra quechua ni caribe, sino indohispana o mestiza. No tiene explicación en lengua castellana, ni tampoco en la antillana, ni en la lengua general de los Incas, como lo atestiguan Garcilaso y su propia fonética enfática, que lleva una entraña india invadida por la sonoridad castellana.
viernes, 31 de diciembre de 2021
La II Guerra Mundial y el Perú
martes, 30 de noviembre de 2021
Caminos del inca
domingo, 31 de octubre de 2021
El día que Perú peleó para Argentina
miércoles, 29 de septiembre de 2021
¿Bolivianos?
¿Por qué el Perú no se siente un país "bolivariano" a pesar de haber sido Simón Bolívar quien le ganó realmente la guerra a los españoles y no San Martín?
Muchos venezolanos se sorprender al notar nuestro poco agradecimiento con su compatriota, y esto se debe a que desconocen los errores y excesos políticos de poder que cometió Bolívar durante su estancia en nuestro país. San Martín propuso un gobierno monárquico para los peruanos, lo que no fue aceptado por la mayoría ni del pueblo ni de la clase política reciente; Bolívar, por su lado, impuso una República Vitalicia.
La fama que había ganado el
Libertador venezolano era tanta que llegó a ser el tercer presidente del Perú
con el grado de dictador -asumió los tres poderes del Estado-. Ya a la cabeza
de todo creó la Constitución Vitalicia de 1826 sin haber existido consulta
previa del pueblo ni mucho menos del Congreso de la República, como había
prometido antes de crearla.
En esta Carta Magna tan
polémica se decretaba que el Presidente del Perú -es decir, Bolívar-, podía
gobernar hasta el último día de su vida y, de saberse enfermo, podía entregarle
la Banda Presidencial a quien él creyera oportuno. No había elecciones
democráticas para elegir a un nuevo mandatario.
Ese autoritarismo de Bolívar ha sido heredado por muchos de sus simpatizantes en la actualidad. Sin embargo, esta Constitución no duraría mucho tiempo -apenas 50 días-, pues en enero de 1827 se levantaría contra el dictador venezolano un movimiento cívico encabezado por Manuel Lorenzo de Vidaurre y Francisco Javier Mariátegui dejando sin vigencia todo lo decretado. La Constitución Liberal de 1828 reemplazaría la criticada Constitución bolivariana.
San Martín, en cambio, no
impuso nada a los peruanos. Por eso lo recordamos con mayor respeto y
agradecimiento a pesar de no haberles ganado la guerra a los españoles.
El
Perú es Nuestro
Créditos: La historia secreta del Perú
martes, 31 de agosto de 2021
Rosaura
ALBORADA
HERMOSA CANCIÓN TRADUCIDO AL ESPAÑOL.
Mi anhelada Rosaura - te fuiste lejos de mí - la tristeza me embarga,
flor de mi vida - ya no puedo vivir, ya no si no es contigo - luz de mi sol
vuelve a mis brazos....... vuelve pronto - QUE HERMOZA ROSAURA, PRECIOSA FLOR
DEL CAMPO, HICISTE QUE TE AME, AHORA TE VAS Y ME DEJAS...... Mi anhelada
Rosaura - te fuiste lejos de mi - la tristeza me embarga, flor de mi vida - ya
no puedo vivir, ya no si no es contigo - luz de mi sol vuelve a mis
brazos.......
Vuelve pronto - QUE HERMOZA ROSAURA, PRECIOSA FLOR DEL CAMPO, HICISTE
QUE TE AME, AHORA TE VAS Y ME DEJAS...... QUE HERMOZA ROSAURA, FLOR DE LUNA
TENUE, HICISTE QUE TE AME, AHORA TE VAS Y ME DEJAS...... QUE HERMOZA ROSAURA,
FLOR CODICIADA, HICISTE QUE TE AME, AHORA TE VAS Y ME DEJAS......
Es el sentimiento de nuestro quechua, idioma originario de
los Chankas hablado en muchos lugares de nuestro querido Perú. Arriba Ocobamba
- Apurímac - Perú...
Historia del grupo:
https://www.youtube.com/watch?v=Fa_VVZkEGsM
viernes, 30 de julio de 2021
Penitenciaría de Lima
martes, 29 de junio de 2021
Santa Rosa de Lima
viernes, 30 de abril de 2021
Albores del Cinematógrafo en Lima
Las primeras exhibiciones se
proyectaron en el famoso café del "Jardín Estrasburgo", localizado
frente a la Plaza de Armas, (bajos del actual Club de la Unión). Las salas de
teatro, fueron también escenario para las presentaciones. Largas filas se
formaban para asistir a las proyecciones.
A partir de 1908 se
levantaron las carpas especiales. Una de estas, fue la famosa "Carpa de
San Juan de Dios" ubicada en la Plazuela de la Micheo (Hoy Plaza San
Martín).
Es así, que el cine llegó a
Lima. Sin importar que fuera mudo. Lo importante era dar a conocer, lo que
todos querían ver: ¡Europa!
Al fin, los limeños pudieron
ver en movimiento, esos mundos de los que tanto se había hablado y con los que
tanto habían soñado. Pudieron conocer, la vida en las capitales europeas, los
edificios en París y Londres; la moda, las costumbres y los sueños de aquellos
a quienes consideraban modelos de refinamiento y modernidad.
El público asiduo al cine,
fue variado y heterogéneo, pero las más entusiastas fueron siempre las mujeres.
A ellas les fascinó la posibilidad de ver, besos legendarios, como los de
Rodolfo Valentino.
Desde 1897, el cine dictó clases de romanticismo en Lima. Muchos intentaban parecerse a Valentino y a los galanes que habían robado los corazones de las limeñas. Aquellos idolatrados actores, les enseñaron a vestir, a comportarse y naturalmente, a enamorar.
Lima, Paseos por la Ciudad y su Historia.
miércoles, 31 de marzo de 2021
El Zoológico de Barranco
Las instalaciones eran precarias, la mayoría confeccionada con frágiles troncos de los árboles, considerando el hacinamiento de la mayoría de los animales, podría haber sido un lugar peligroso, pero no recuerdo algún percance significativo, aunque eventualmente sucedían imprevistos delante del público visitante ocasionado generalmente por los monos.
En mi poema "Fotografías de Barranco" incluí un par de estrofas que evoca aquel singular parque:
Y es que un día de principios de la década de 1960, en las calles barrranquinas se escuchaba que debíamos permanecer en nuestras casas porque el tigre había huido de su jaula ante un descuido de los vigilantes.
Pero así como un día fue el tigre, otro día fueron los monos, y hasta el còndor, hasta que una mañana se vio partir al elefante hacia su nueva morada. Era el año 1970, en todos los animales fueron fue trasladados al Parque de Las Leyendas del distrito de San Miguel, tiempo en que la elefante debió caminar todo ese recorrido.
domingo, 28 de febrero de 2021
Atahuallpa, nombre verdadero...
Todos llaman Atahuallpa al último gobernante del imperio de los Incas, pero su verdadero nombre no era ése, Atahuallpa viene de atha: nudo y wallpa: gallina. Más o menos sería "gallina atada", pensémoslo, quién le pondría de nombre gallina al hijo del soberano de toda Sud América? Además, las gallinas fueron traídas por los españoles, no existían cuando "Atahuallpa" había nacido.
Este apodo le fue puesto al
inca por los españoles, al ver que se despedía llorando de su familia al saber
que había sido condenado a muerte. Para la posteridad, el cronista Sarmiento de
Gamboa, fue el primero en llamarlo "Atahuallpa" como si ése fuera su
nombre y no el apodo que le pusieron por haber sido vencido, de manera malintencionada
y hasta dolosa.
Con los años, todos llamamos
de ese modo a nuestro último soberano legítimo, nada se hizo por aclarar el
hecho, pero no es tarde, el nombre de nuestro inca era "Atabalipa",
cuyo significado es "hombre fuerte y valiente".
Todos los documentos de inicios de la conquista (1532 - 1560) hablan de Atabalipa, nunca lo llaman Atahuallpa
Fuente: Congreso Latinoamericano de Historia Indígena
lunes, 30 de noviembre de 2020
Dora Mayer y Pedro Zulen: La historia de una pasión
Aunque nació en
Hamburgo, Alemania, el 12 de marzo de 1868, y llegó al Perú a los cinco años de
edad, adoptó la cultura y nacionalidad peruana hasta identificarse plenamente
con los problemas y contradicciones de un país que llegó a comprender mejor que
otros. Y fue en el periodismo donde encontró el mejor vehículo para
denunciarlos.
Aunque colaboró con
diarios y revistas de la capital con artículos que abordaban una diversidad de
temas y con una profundidad que revelaban la excelente formación que había
recibido en su propio hogar, ya que nunca asistió a una escuela, fue con El
Comercio que estableció una relación de más de cuatro décadas que inició en
1900. En su biografía ha escrito que fue el decano el que le “resolvió su
situación económica”, cuando ésta ya no era muy buena, al aceptar el pago por
sus colaboraciones que anteriormente había rechazado por sus artículos, en una
época en que escribir en un periódico no era precisamente muy bien remunerado,
y si acaso ocurría esto.
En 1909, junto con
Pedro Zulen, un joven filósofo de San Marcos de ascendencia china y 22 años
menor que ella, y Joaquín Capelo, un renombrado catedrático, fundó la
Asociación Pro-Indígena que buscaba escuchar, atender y encontrar solución a
las denuncias y problemas de los indios. Según Mariátegui, fue ella el
verdadero motor de la Asociación y quien, a decir de Basadre, financiaba la
publicación de su órgano de difusión, ‘El Deber Pro-Indígena’, un boletín que
pese a la brevedad de sus páginas llegó a cumplir un papel relevante en la
causa indigenista. Fue en los avatares de este activismo social, en la agitada
actividad en defensa de los indios, en las continuas e innumerables noches
redactando informes, denuncias y manifiestos, donde empezó a incubarse la
desenfrenada admiración que Dora Mayer comenzó a profesar por Pedro Zulen y que
terminaría haciéndole perder de vista la frontera que separa la verdad de la
fantasía.
La mujer que se
atrevió a escribir que “los indígenas ya no mueren como carne de cañón bajo las
órdenes de los caudillos y los generalotes, sino como carne de máquinas
trituradoras al servicio de negociantes extranjeros”; la misma que expresaba su
ira cuando la prensa de Lima hacía mofa de las sublevaciones indígenas en el
Sur, escribiendo furibunda: “¡Burlarse de la pobreza y desgracia de los
indígenas en momentos en que más de cien individuos de esta raza yacen víctimas
de cruel e impune asesinato en Azángaro! ¡Burlarse de la mendicidad de esta raza
que es culpa de los que gobiernan, de los que piensan en el Perú! ¿Es
concebible semejante infamia?”, es la misma que, confundiendo la realidad con
el deseo, dirigió una carta declarándole su amor a Zulen: “Te quiero cuidar y
te quiero querer”, escribió. A pesar del aprecio y reconocimiento que le tenía,
Zulen la rechazó. Pero Dora insistió e insistió tanto que hizo de la vida
pública de Zulen, que ya empezaba a ser reconocida, un verdadero martirio. “Le
impuso no el amor, sino el ridículo”, ha escrito José B. Adolph. Se vio
obligado a deshacer la Asociación y evitar todo vínculo con ella. Fue entonces
cuando ocurrió lo imprevisto, la noche que cambiaría la vida de ambos. O tal
vez sólo la de ella.
El había logrado una
beca para seguir estudios de filosofía y psicología en Harvard y estaba por
embarcarse. Fue a despedirse de ella y a pedirle dinero prestado, como en otras
ocasiones había ocurrido. Era la noche del 25 de junio de 1920. Lo que sucedió
entonces fue desmentido hasta la saciedad por él y ventilado a los cuatro
vientos por ella. Reveló que aquella noche ella, una “virgen de 52 años”, se
había entregado a él. Que aquella había sido la noche de sus ‘desposorios
espirituales’ y así lo dejó partir. Cuando Zulen retornó al país, en 1923, ella
insistió en irse a vivir con él. Ante su negativa, se apareció en su casa y
exigió que la dejaran entrar. Fue necesario recurrir a la fuerza pública para
que abandonase la puerta de la casa familiar, mientras Zulen lanzaba la frase
que ella recogió en un folleto, “Zulen y yo”, y que se la reprochó siempre:
“Esa señora no es nada mío”.
Cuando Zulen empeoró
de la tuberculosis que lo llevaría a la tumba, ella pidió cuidarlo pero se lo
negaron. Ofreció dinero y también lo rechazaron. "El daño moral, que por
exceso de amor, le hiciera Dora Mayer, fue inmenso”, sentenció Basadre. Cuando
murió el 27 de enero de 1925, ella pidió despedirse de él y otra vez encontró
la negativa de la familia. Compadecida de ella, la madre de Zulen permitió que
se acercara al féretro. “La desesperación en el rostro de esta mujer fea y
vieja ante el cadáver de Zulen, continúa Basadre, hacían borrar cualquier
juicio de censura o de enfado para transformarlo en una honda piedad".
Ella le sobrevivió
todavía 34 años más y hasta el fin de sus días insistió en sus ‘desposorios
espirituales’. Su lápida, en el antiguo cementerio británico, en Bellavista,
consigna su nombre tal y como fue su primer y último deseo: Dora Mayer de
Zulen. El poeta Manuel Beltroy, entre condolido y burlón, se refería a esta desventurada
historia entre un chino-peruano y una alemana peruanizada como la “Historia de
una pasión peruana”. Cierto, ¿No?
DORA POR ELLA MISMA
La Periodista.- “Establecida definitivamente mi familia en el Perú desde el año 1873 todo el contacto espiritual con el mundo se fundamenta sobre El Comercio, que descolla por su información universal y su exhibición del intelectualismo patrio desde los días en que no hubo ningún diario de importancia a su lado… Los archivos de El Comercio son de un valor inapreciable para la historia nacional, que en otra parte difícilmente tendría tanta continuidad de apunte”.
Memorias (1993)
La Activista.- “Los que se llaman la nación peruana no adivinan cuánto sufre el indio campesino, y este indio no adivina que su sufrimiento individual importa la lenta sangría y la muerte a la nación a la que pertenece. El Perú se muere sin que nadie lo sienta, puesto que la idea de la nación radica sólo en el cerebro de la colectividad, mientras que el gran cuerpo de la población, en cuyas venas se manifiestan los síntomas de la agonía que se aproxima, no tiene cómo comunicarse con el cerebro”.
El estado de la causa, 1912
La Amante.- “Zulen no se ha esmerado en lo menor en dejar bien puesto mi nombre, teniendo motivos para respetarme. ¿Cayó en el absurdo propio de los hombres de despreciar a la mujer que lo ama, por la razón misma de amarlo? ¿Ha sido porque creía que me sabía cuidar sola? Pues, pienso cuidarme, entregando al mundo el problema que él me dejó irresuelto”.
Carta a Angélica Palma
sábado, 31 de octubre de 2020
Ildefonso Graña
Compilado
sábado, 26 de septiembre de 2020
Juliane Koepcke

LA INCREÍBLE HISTORIA
DE JULIANE KOEPCKE
El 24 de diciembre de 1971,
Juliane y su madre María se dirigieron al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez
en Lima, Perú, y fueron parte de las 92 personas que abordaron un cuatrimotor
Lockheed 188 Electra bautizado como Mateo Pumacahua, correspondiente al vuelo
508 de LANSA con destino a la ciudad de Pucallpa, donde su padre, que allí
trabajaba, las esperaba para celebrar Navidad.
Cuando sobrevolaban la selva
del Amazonas, se formó una tormenta, con fuertes vientos y lluvia. La voz de
una azafata fue la que le salvó la vida a Juliane.
"Señores pasajeros, les
informamos que la zona de turbulencias que estamos atravesando se debe a una
importante tormenta sobre la selva Amazónica. Abróchense los cinturones".
En el momento en el que las
sacudidas fueron más violentas, los equipajes de mano salieron de sus
cubículos, el avión descendió 4000 metros y el piloto buscaba aire más denso
para poder realizar un aterrizaje de emergencia, Juliane lo describió de la
siguiente manera
"Yo fijaba la vista en
el motor derecho como recurso virtual a mi falta de apoyo físico. La fría
humedad de la mano de mi madre delataba su consabido sufrimiento. En ese punto,
el viaje se tornó en la aventura de mi vida cuando una inmensa y cegadora luz
atravesó la hélice que yo contemplaba. El avión se escoró rápidamente y comenzó
a caer picado gobernado ahora únicamente por la fuerza de la gravedad".
A las 12:36 un rayo golpeó
al avión cuando estaba a unos 3000 metros de altura, y explotó.
Juliane salió despedida del
avión, asida por su cinturón al asiento, y cayó sobre las copas de los árboles,
cuyas ramas y la densa vegetación amortiguaron el impacto hasta el suelo.
Estuvo inconsciente unas 3 horas, y cuando despertó la mañana siguiente, se
encontraba en tierra, debajo de su butaca, y rodeada de la más densa selva. El
hecho de haber caído con su butaca, y que ésta cayese sobre la espesa vegetación
le salvó la vida.
Juliane miró a su alrededor
y junto a ella había solo cuerpos y restos del avión.
Me desperté sentada en el
mismo asiento, como iniciando otro viaje pero, esta vez, al infierno. Había
tres cuerpos desmembrados a mi alrededor, creía que se trataba de una pesadilla
y me volví a dormir por unos instantes. Cuando creí volver en mí me atraganté
de realidad. Cuerpos inertes colgaban de los árboles, hierros, asientos, ropas
y maletas desparramadas por la selva, humo, mucho humo y crepitar de combustiones
desperdigadas hasta donde la espesura de la jungla dejaba distinguir.
Increíblemente, Juliane
Koepcke tenía solo heridas mínimas: su brazo tenía un corte, tenía una herida
en su hombro, tenía un ojo morado y una clavícula rota.
Juliane pasó los siguientes
dos días tratando de buscar ayuda, pero lo único que halló fueron los restos
calcinados del aparato y los cadáveres de otros pasajeros.
Juliane decidió aferrarse a
la vida y sobrevivir a toda costa. Recordando los consejos de su padre, quien
le enseñó nociones de cómo orientarse en un lugar desconocido, Juliane empezó a
seguir el curso de un arroyo, con la esperanza de que éste la condujera hasta
ríos más caudalosos, en donde podría habitar gente. Debido a que el río era
cálido, pudo calentarse y no morir de frío, además de que el agua era potable.
En algunos tramos tuvo que nadar, porque presentaba cierta profundidad. Los
cocodrilos de la zona no le atacaron. Aunque observó algunas frutas en los
árboles, no se las comió porque sabía que eran venenosas.
Fueron días aciagos, en los
que debió hacer frente a un calor insoportable, a las picaduras de los
mosquitos, y al peligro de que se le apareciera un animal salvaje. Juliane no
sabía que se encontraba a más de 600 km de cualquier centro habitado, en plena
Amazonía peruana.
Tras diez días de caminata
por la jungla, finalmente llegó a un río navegable y caminó por manglares y la
orilla hasta dar con una canoa a motor y una choza, que servía de refugio para
cazadores. No quiso robar la canoa, por lo que esperó varias horas hasta que
los propietarios llegaran de vuelta. Entretanto, y dado que su cuerpo se había
parasitado con larvas de moscas, se roció con combustible para intentar limpiar
la herida.
A la mañana siguiente, los
cazadores, que eventualmente transitaban por dicho lugar, la encontraron en el
refugio. La llevaron hasta su aldea, donde le dieron comida y le curaron las
heridas más graves. Al día siguiente, Juliane fue llevada en canoa durante diez
horas de viaje hasta el pueblo de Tournavista, donde le trasladaron en avión
hasta Pucallpa para ser internada en el hospital. Allí, se reunió con su padre,
en un emotivo reencuentro.
Las indicaciones de Juliane
Koepcke ayudaron a dar con los restos del avión —se encontró la parte delantera
casi intacta— y constatar que si bien sobrevivieron 13 pasajeros, entre los
cuales se encontraba el piloto del avión, que quedó muy malherido tras la
caída, estos no vencieron a la selva y fallecieron en diversas circunstancias.
Juliane se trasladó a
Alemania, donde se recuperó totalmente de sus heridas y continuó sus estudios,
obteniendo su título en zoología y biología en 1987. La Dra. Juliane Diller,
como se la conoce actualmente, se especializa en mamalogía, sobre todo en el
estudio de murciélagos. Actualmente trabaja como bibliotecaria en la Colección
zoológica del Estado de Bavaria en Múnich.
Hoy, se dedica a cuidar los
ecosistemas que, según ella, le salvaron la vida.
Bibliografía: Koepcke, Juliane. «Cuando caí del cielo: La increíble historia de supervivencia que se volvió película ahora.
Mi antiguo Perú TV. - Jhonatan Meléndez - Imágenes e Historias del Perú y del Mundo










